BREVE
RESEÑA HISTÓRICA
Aproximadamente en el año 2000 a.C. se desarrolló
en la zona la cultura Pukará, que se caracterizó por
sus grandes construcciones en forma de pirámides, monumentos
líticos y estelas, así como por su particular alfarería.
Más tarde, entre los años 800 y 1200 d.C., el altiplano
(compartido hoy por Perú y Bolivia) se convirtió en
la sede de la civilización Tiahuanaco, cuya influencia se
dejó sentir en casi todo el territorio peruano, especialmente
en el ámbito religioso.
Los tiahuanacos destacaron en la arquitectura, la litoescultura,
la cerámica y la textilería, plasmando en sus piezas
una iconografía religiosa que aún no se ha logrado
comprender a cabalidad. Al decaer el poderío Tiahuanaco,
surgieron en sus antiguos dominios diversos señoríos
locales, entre los que destacaron los collas y aymaras.
En el siglo XV los incas llegaron a la meseta del Collao y conquistaron
violentamente a los grupos collas que habitaban tanto la parte alta
como las tierras bajas de la región. Los aymaraes o aymaras
nunca se doblegaron del todo y sus descendientes, los lupakas, lupajaques
o hijos del sol, como se hacían llamar, han sido los pueblos
dominantes y más importantes del altiplano.
Cuando los conquistadores españoles establecidos en el Cusco
tuvieron noticias de las riquezas de la región del Collao,
empezaron a llegar al altiplano. A mediados del siglo XVII se originaron
terribles disputas por el control de las minas de Laykacota entre
las familias más poderosas de la época, andaluces
y vizcaínos, de modo que el propio virrey Conde de Lemos
se vio obligado a viajar a la zona para aplacar los disturbios,
fundando la actual ciudad de Puno en 1668, con el nombre de San
Carlos de Puno. Durante el siglo XVIII, la población indígena
de la región apoyó la rebelión de Túpac
Amaru II y la de Túpac Catari, exigiendo poner fin a los
abusos cometidos por las autoridades.
La tradición campesina se ha mantenido en la región,
y sus principales actividades continúan siendo la agricultura
y la ganadería con miras al mercado regional del sur andino.
FOLCLORE
La música y el baile son característicos del folclore
puneño. Entre las danzas más representativas destacan
la Wifala de Asillo, el Carnaval de Ichu, la Llamerada, el Pujllay
de Santiago, la Tuntuna, la Khashua de Capachica, el Machu-tusuj,
el Kcajelo, la Diablada y la Pandilla Puneña.
ARTESANÍA
Los textiles y otros productos elaborados con lana de alpaca, llama
y oveja son característicos de la zona. También se
fabrican instrumentos musicales como el siku (instrumento de viento)
y el charango. En cerámica destacan los Toritos de Pucará.
GASTRONOMÍA
Destacan como platos típicos de la región:
- Cancacho: lechón o cordero al horno macerado
en ají y aceite.
- Pesque de quinua: puré de quinua sazonado con
leche y queso.
- Chairo: sopa de carne de res y cordero, papas, habas,
zapallo, col, chuño, trigo y chalona o carne de carnero
seca.
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